Ripple

Luego de su nacimiento, y en especial a medida que empezó a popularizarse, el bitcoin se convirtió en blanco de ataques por parte de la banca y de las instituciones financieras. En primer lugar, estas señalaban que el carácter “anónimo” de las transacciones podrían utilizarse por personas mal intencionadas para lavar dinero, e incluso para mover cantidades gigantesca de este que provengan de mercados ilícitos.

En segundo lugar se enumeraban muchas razones por las cuales el bitcoin (o cualquier criptomoneda) no cumple con las condiciones para convertirse en un medio de pago, propiamente dicho. El ser un criptoactivo tan relativamente escaso y cuya creación está protegida y controlada por ciertos parámetros que buscan evitar una corriente inflacionaria dentro del ecosistema de la moneda eran las razones principales, aunque la banca (y el centenar de empresas financieras y multinacionales que se pusieron en su contra desde un principio) siempre colocaba el mayor de los énfasis en la “poca seguridad” que se podría obtener de un sistema de transacciones peer-to-peer (persona a persona).

Aunque muchos entusiastas del bitcoin y las criptomonedas en general aseguraban hace muchos años atrás, cuando el bitcoin apenas cotizaba a un par de dólares y empezaba a llamar la atención del público conocedor, que este sería la moneda en curso de los bancos para transacciones ordinarias en un futuro, nada puede estar más lejos de la verdad.

Pensemos por un momento: La postura de la banca en general fue muy dura en contra de las criptomonedas desde un principio, en especial en contra del bitcoin, que era la cara del puñado de “elementos desestabilizadores” para las instituciones financieras que empezaban a aparecer. Tomando en cuenta que la banca mundial puede describirse como un “sistema de responsabilidades transferibles o heredables” y que esta se basa en la confianza de sus usuarios, sería escandaloso pensar que, tras años de mantenerse escépticos al respecto, un buen día los bancos del mundo declararan: “Hey, ¿Saben qué? Nos hemos equivocado y es cierto que las criptomonedas son el futuro”, ¿No te parece?

Es precisamente obedeciendo a esta idea que un grupo de personas tomaron la decisión de desarrollar una red blockchain con un criptoactivo que, convirtiendo un producto que ya existía desde hacía años, en una red que funcionara especialmente para los bancos. Así fue como nació Ripple.

Índice

    Qué es Ripple

    Ripple
    Ripple

    Ripple es un sistema de pagos virtual que opera en tiempo real y que está basado en la misma tecnología blockchain que la mayoría de las criptomonedas, aunque integra diferencias muy significativas. Dicho sistema constituye una red utilizada por los bancos y algunas instituciones financieras para enviar, recibir y liquidar transacciones en tiempos de espera que van de entre los 5 a los 10 segundos, de forma que resulta mucho más rápido y eficiente que el bitcoin.

    A diferencia de las criptomonedas en general, el Ripple no es totalmente descentralizado. De hecho, Ripple se divide en tres partes igualmente importantes: La primera es Ripple Labs, la compañía con sede en San Francisco (EEUU) que está detrás de todo el desarrollo y gestión de la tecnología en sí. En segundo lugar, está la red de pagos llamada RippleNet, que en esencia vendría a ser algo así como la cadena de bloques del bitcoin, que funciona a partir de la tercera y última parte del rompecabezas: El token de liquidación usado por la red, llamado también ripple o XRP.

    Una de las principales diferencias dentro de la arquitectura de la red de Ripple (RippleNet) es el método de consenso utilizado. A diferencia del bitcoin u otras criptomonedas, en las que los nodos (usuarios) trabajan minando para verificar los bloques de transacciones a cambio de una recompensa, con el Ripple ocurre de forma un poco diferente, ya que los nodos sólo “prestan” poder de cómputo a la red, en donde las transacciones se verifican entre las partes y nodos a través de un consenso similar. Al eliminar el factor “competencia” que hay entre los mineros en otras redes de criptomonedas, la “dificultad” que conlleva verificar dichas transacciones es mucho menor, razón por la cual los tiempos de procesamiento son tan reducidos.

    De igual forma, el hecho de que el Ripple sea una criptomoneda no minable añade varios factores a la ecuación. A diferencia de otras monedas que son obtenidas a cambio de “colaborar” con la red, la distribución del Ripple ocurre de forma centralizada.

    Aunque el ecosistema en el que se realizan las transacciones (RippleNet) es totalmente descentralizado (no hay ningún nodo con mayor importancia que otro), la totalidad de los tokens Ripple que no están en circulación están en manos de la empresa Ripple Labs, quienes ponen una cantidad de 500 millones de XRP a la venta mes a mes. Todo el XRP que se vende vuelve al monto destinado para la oferta del mes siguiente. Por esta razón podríamos decir que, al menos a la fecha, Ripple es un criptoactivo parcialmente centralizado.

    Este hecho potencia la seguridad de los bancos en el activo, ya que la constante salida a circulación de más “moneda” hace que, a diferencia del bitcoin u otras criptomonedas, el Ripple tenga mayor capacidad de poder utilizarse y funcionar como un medio de pago digital y alternativo, en vez de funcionar como una inversión digital a largo plazo (que es como suelen funcionar la gran mayoría de los criptoactivos en la actualidad).

    Sin embargo, como todo criptoactivo, sus diferencias en cuanto a control y distribución no lo hacen menos volátil. De hecho, al ser un commodity digital sustentado en una red con tecnología blockchain puede variar de precio tan fácil y explosivamente como cualquier otra criptomoneda. La única diferencia es que Ripple cuenta con excelentes conexiones, tratos y convenios a nivel internacional con empresas y organizaciones muy importantes en el mundo de las finanzas y la banca en general.

    Como mencionamos al inicio del artículo, la banca es una especie de “sistema de responsabilidades intercambiables”, en donde una entidad bancaria presta servicio a un usuario estableciendo una relación de responsabilidades y condiciones entre los mismos. El problema viene al momento de hacer transacciones interbancarias, transfronterizas o internacionales, ya que esto genera gastos administrativos y operativos adicionales.

    Esto se debe a que, si un particular quiere enviar dinero a otra entidad bancaria distinta en un país diferente, las responsabilidades de dicha transacción que tiene el “banco de origen” son transferidas temporalmente al “banco destino”, quién se encarga mediante convenios bancarios de hacer que el destinario reciba el dinero.

    El problema está en que dichas transacciones muy pocas veces van directamente desde A hasta B, y en el medio suelen haber una serie de intermediarios que funcionan como “puntos únicos de fallo”, ya que si alguno de estos colapsara, probablemente lo haría gran parte de la red que dependa de dicho punto u intermediario para funcionar.

    Siguiendo este orden de ideas, no es difícil imaginarnos por qué, a pesar de los avances tecnológicos en cualquier campo, la banca sigue presentando problemas y retrasos tan impropios de una era casi totalmente globalizada.

    Existen más de 39 mil millones de Ripple (XRP) en el mercado, número muy superior al de las monedas más populares como Bitcoin (Poco menos de 17 millones) y Ether (Casi 98 millones). El uso a gran escala se reduce prácticamente a transacciones interbancarias (transacciones entre entidades bancarias). Empresas de la talla de BBVA, Akbank, Banco del Eje, YES BANK, SBI Remit, Cambridge Global Payments, Bank of America e, incluso la multinacional financiera American Express; utilizando tecnología Ripple para realizar transacciones interbancarias (la mayoría como parte de un período de pruebas en el que se decidirá si se adopta formalmente o no la tecnología, pruebas que hasta el momento sólo han sido exitosas) o para desarrollar productos y corredores de pagos (Como en el caso de Amex).

    Historia de Ripple

    La historia del Ripple se remonta a muchos años antes de la llegada del Bitcoin. Empezó a desarrollarse bajo el nombre de RipplePlay como un medio de pago alternativo cuyo desarrollo estaba enfocado principalmente al uso por parte de bancos y empresas financieras, a eso de mediados del 2004. No fue hasta el 2011 cuando, con la unión de algunos otros desarrolladores al proyecto, este pasó a denominarse OpenCoin, cuyo nombre encerraba la integración del proyecto con una red blockchain para usar la tecnología de contabilidad distribuida.

    Una de las cosas que hay que elogiar de Ripple es la capacidad con la que ha sabido forjar alianzas estratégicas con algunas de las empresas más grandes en el campo financiero mundial, alianzas al que se le atribuye su considerable aumento de precio si tenemos en cuenta que, aunque actualmente su valor está un poco por debajo del dólar y aunque tocó máximos históricos de 1.90 hace unas cuantas semanas atrás, el valor de Ripple a principios del año pasado no superaba los 2 centavos.

    El apoyo obtenido por Ripple de parte de gigantes financieros como American Xpress o Santander le ha permitido invertir en el desarrollo de una tecnología que, aunque resulta un poco más centralizada, funciona de forma excelente para el cometido para el que ideado en un principio. A diferencia de otros criptoactivos, Ripple es capaz de procesar un promedio de 1000 operaciones por segundo.

    Adicional a esto, y como otro de los factores que hace a Ripple atractivo a los bancos, se encuentra el hecho de que los fondos que se envían mediante el ecosistema y las redes de RippleNet puede ser “monitoreado” en tiempo real, por lo que tendremos conocimiento en todo momento de “en donde” están los fondos y, por ende, cuanto tiempo falta para que determinada transacción se complete (aun tomando en cuenta que los tiempos de espera, como ya comentamos, van de entre los 5 a los 15 segundos).

    Con el pasar de los meses cada vez son más las empresas que se alían con Ripple: Desde bancos, pasando por servicios financieros hasta corredores de pago electrónicos, la lista de aliados de Ripple crece día a día.

    Incluso en los meses recientes, en donde hemos visto un ajuste bastante fuerte en el precio de todas las criptomonedas en general (y en donde hasta Ripple ha perdido la mitad del valor que había adquirido anteriormente), Ripple ha anunciado nuevos convenios y alianzas que, según la opinión de los entusiastas e inversores de esta moneda, no son más que una prueba de la solidez del proyecto y del prometedor futuro que le espera.

    Opiniones sobre Ripple

    En líneas generales el Ripple cuenta con un gran apoyo, sobretodo como inversión a largo plazo. Debido a la gran cantidad de instituciones financieras y compañías que trabajan a la par con Ripple para el desarrollo de nuevas tecnologías y productos, el token que da vida a RippleNet, el XRP, es a menudo descrito como uno de los mejores criptoactivos en los que invertir.

    Sin embargo, también existen muchos detractores de la moneda. A pesar de Ripple y todas sus transacciones ocurren en un ecosistema en donde priman la velocidad, la fiabilidad y la transparencia, muchos aseguran que la forma en la que se desenvuelve el Ripple hace que el mismo esté destinado al fracaso.

    La crítica más constante (y más lógica) es aquella que se desarrolla en torno al método de distribución. Mientras que mes a mes la cantidad de otras criptomonedas que se añaden al mercado son proporcionales al esfuerzo que se realiza en el minado de las mismas (que a su vez debería ser directamente proporcional al interés del público y los entusiastas de las criptomonedas, el Ripple, como ya lo comentamos, es distribuido a razón de 500 millones mensuales por Ripple Labs, quien además controla el total de los tokens existentes que están fuera de circulación.

    Lo anterior, combinado con el hecho de que la circulación máxima será de 100 mil millones de unidades, da pie a pensar en la posibilidad de que la cantidad de tokens en circulación llegue a ser demasiada, generando inflación en el ecosistema y creando que la misma se devalúe.

    Sin embargo, sus principales impulsores señalan que el éxito del proyecto no está ligado al valor de la moneda, al menos no de momento. Los especialistas aseguran que Ripple viene pisando fuertemente en el mercado de las nuevas tecnologías financieras, y que de seguir estableciéndose como tecnología común entre bancos y demás empresas afines, la cantidad de Ripples que pueden entrar en circulación mes a mes servirá para mantenerlo como una alternativa de pago digital mucho menos problemática que el bitcoin.

    Dicho de otra forma: a Ripple Labs no le importa (ni le interesa) que su token llegue a precios extraordinarios, sino seguir estableciéndose como un tecnología líder entre los bancos. Cuando la cantidad de tokens es tanta (miles de millones), la variación en el precio en cifras tan “insignificantes” como un par de centavos constituiría un salto en la capitalización del mercado en el orden de unos cuantos cientos de millones.

    Wallets para Ripple

    Ya sabemos que un monedero o wallet para criptomonedas no es más que una combinación de una dirección pública y una llave privada con las cuales podemos almacenar criptomonedas. La dirección o llave pública es una especie de “cuenta” a donde se enviarán los criptoactivos que deseamos recibir, y la llave privada es como la clave que necesitamos para aprobar una transacción saliente desde nuestra llave pública.

    Existen infinidad de monederos para Ripple, pero el día de hoy te compartimos algunas de los mejores monederos para Ripple:

    Rippex: Con sede en Brasil, Rippex es un monedero que se ha vuelto muy famoso por las bajas tarifas en sus transacciones. Con un registro gratuito y la posibilidad de acceder a distintas funcionalidades, herramientas y opciones de seguridad como procesos de verificación múltiple, configuraciones de privacidad avanzadas y una aplicación móvil con la que tendremos todo el control de nuestra billetera desde la comodidad de nuestro dispositivo móvil, Rippex combina un diseño intuitivo y con altos estándares de seguridad con una de las tarifas más bajas (entre el 0.2 y el 0.3% por operación) del mercado en lo que a enviar y recibir Ripple refiere.

    GateHub: GateHub maneja un puñado de monedas digitales y criptoactivos distintos entre los que podemos encontrar al bitcoin y al Ripple. De hecho, GateHub nos permite comprar Ripple con transferencia bancaria, aunque quizás sea preciso decir que, técnicamente hablando, lo que en realidad estamos haciendo es comprar bitcoin y, posteriormente, convirtiéndolo a Ripple.

    CoinPayments: La empresa canadiense CoinPayments también acepta Ripple entre sus más de 70 criptoactivos disponibles. Conocida como una de las empresas de pago con criptomonedas más auténticas, seguras, legítimas y comprometidas del mercado, CoinPayments tiene una tarifa única de 0.50% del monto total de cada transacción, lo que es considerablemente menor que la mayoría de los otros monederos.

    Ledger Nano S: Para Ripple no hay ningún monedero o wallet dedicada, a diferencia de lo que ocurre con otras monedas como Bitcoin o Ethereum. Es por eso que, por mucho, la mejor forma de almacenar Ripple es mediante almacenamiento en frío. El Ledger Nano S es la mejor y más segura forma de guardar Ripple. Con el aspecto de un pendrive, el Ledger Nano S es un dispositivo que almacenará nuestros criptoactivos (no sólo Ripple, ya que soporta la mayoría de las monedas más populares) y encriptará nuestra llave privada, de tal forma que necesitaremos de tener el dispositivo a mano cuando deseemos realizar cualquier transacción. Adicional a esto, el Ledger Nano S cuenta con funciones muy interesantes como el establecer una contraseña y ver en tiempo real el estado de la transacción, cualidades que lo convierten en la mejor alternativa para guardar criptomonedas, bien sea Ripple o cualquier otra moneda. o cualquier otra criptomoneda.

    Exchangers para Ripple

    Kraken: El Exchanger de criptomonedas líder en Europa. Kraken es, sin lugar a dudas, una de las plataformas más confiables y seguras de todo el mundo. Con una interesante cantidad de criptoactivos distintos entre los cuáles tradear y una plataforma bastante estable y segura (aunque con una interfaz algo complicada para usuarios nuevos o poco experimentados), Kraken representa una de las mejores opciones en lo que a Exchangers de Ripple se refiere.

    Bitstamp: Este exchanger de criptomonedas registrado en Eslovenia es otro de los exchangers más seguros. A diferencia de otras opciones, en BitStamp se permiten depósitos y retiros en dólares, euros, bitcoin, bitcoin cash, Litecoin, Ethereum y Ripple, por lo que la cantidad de criptoactivos a nuestra disposición será mucho más reducida. Sin embargo, en Bitstamp encontraremos una plataforma un poco más sencilla e intuitiva que Kraken, ideal para usuarios poco experimentados que desean empezar en el mundo del trading de criptomonedas. Además, la reducida cantidad de tokens y criptomonedas disponibles en Bitstamp constituirán un mejor ambiente para el aprendizaje de usuarios poco experimentados.

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